
Cuando tienes más de 30 seguro ya llevas un buen rato viviendo sola (o) y rentando en algún lugar. Pero luego de algunos años de trabajo, te planteas la posibilidad de tener TU casa o departamento, es decir, el lugar en donde instaures tu reino. Una decisión inteligente que es en realidad una necesidad pero que te enfrentará a uno de los comportamientos más extraños de los seres humanos: la acumulación de capital y bienes.
Antes de seguir, no expondré mis ideas basada en un remedo de nostalgia comunistoide y por lo tanto aspire a que las masas nos hagamos dueños de los medios de producción, declaremos la propiedad pública y vivamos en comuna, ¡NO!, a mi me gusta tener MIS COSAS; no obtante, no puedo evitar manifestar mi extrañeza ante esa necesidad de posesión, dado que de ese acto devienen diversos escenarios en los que si no te cuidas, puedes ahogarte en una feria de consumismo galopante que incrementará esta angustia existencial en la que actualmente vivimos.
Es como cuando juntaste para el enganche y por fin sacas un auto de la agencia. Lo primero es pagar el seguro anual y digo ANUAL: año tras año, sin chistar y que en el caso de la ciudad de México ya es obligatorio, al menos en lo que se refiere a daños a terceros. Y no olvides llevarlo al servicios de los 5 mil kilómetros. Por supuesto el mantenimiento, cambios de frenos, revisión del motor...
Pero no nos desviemos, decía sobre el asunto de los bienes y raíces. Digamos que edificas una casa, que felicidad, pero ¡oh, oh! te das cuenta con el tiempo que los gastos de mantenimiento de la misma son inacabables, sumado al pago de los servicios como la luz, el teléfono, el gas, las cuotas de mantenimiento (si estás en un duplex), alarmas, celadores… En el caso de un departamento nuevo, además de los pagos anteriores, habría que añadir ser parte del imperio de los inquilinos y los vecinos, quienes coartan tu libre albedrío al tener que respetar ciertos lineamientos básicos que garanticen la convivencia en grupo.
Antes de seguir, no expondré mis ideas basada en un remedo de nostalgia comunistoide y por lo tanto aspire a que las masas nos hagamos dueños de los medios de producción, declaremos la propiedad pública y vivamos en comuna, ¡NO!, a mi me gusta tener MIS COSAS; no obtante, no puedo evitar manifestar mi extrañeza ante esa necesidad de posesión, dado que de ese acto devienen diversos escenarios en los que si no te cuidas, puedes ahogarte en una feria de consumismo galopante que incrementará esta angustia existencial en la que actualmente vivimos.
Es como cuando juntaste para el enganche y por fin sacas un auto de la agencia. Lo primero es pagar el seguro anual y digo ANUAL: año tras año, sin chistar y que en el caso de la ciudad de México ya es obligatorio, al menos en lo que se refiere a daños a terceros. Y no olvides llevarlo al servicios de los 5 mil kilómetros. Por supuesto el mantenimiento, cambios de frenos, revisión del motor...
Pero no nos desviemos, decía sobre el asunto de los bienes y raíces. Digamos que edificas una casa, que felicidad, pero ¡oh, oh! te das cuenta con el tiempo que los gastos de mantenimiento de la misma son inacabables, sumado al pago de los servicios como la luz, el teléfono, el gas, las cuotas de mantenimiento (si estás en un duplex), alarmas, celadores… En el caso de un departamento nuevo, además de los pagos anteriores, habría que añadir ser parte del imperio de los inquilinos y los vecinos, quienes coartan tu libre albedrío al tener que respetar ciertos lineamientos básicos que garanticen la convivencia en grupo.
Por otra, si lo que adquieres es un inmueble usado ¿está al corriente de sus pagos?, ¿te están entregando todos los documentos de escrituración y propiedad?, ¿la zona en la que el lugar se asienta tiene acceso a vías y servicios?... incluso habría que considerar la historia del lugar por aquello de los vibras :oP, pero ya en serio, es de todos sabidos que la calidad de los materiales con los que en la actualidad se construye tienen una vida útil de 60 años.
Ahora bien, te decidiste a comprar un terreno. Además de que debes de pagar las mensualidades del mismo, desde el momento en el que cierras el contrato ya estás adquiriendo responsabilidades con la comunidad en la que compraste, además de que ya estás generando ciertos pagos con la municipalidad. Contempla también que si no fincas de inmediato, lo que si debes hacer es bardearlo con un promedio de 300 dólares el metro de construcción, barato si con ello evitará que los “paracaidistas” se hagan de tu predio. Añade el pago a la autoridad correspondiente por las escrituras que te avalen como propietario.
Uffffffffff entonces mi punto es lo complicado que resulta para el humilde tenedor el hacerse de sus bienes; seguramente lo único que tú quieres es tener un espacio a donde llegar día a día luego de una larga jornada de trabajo. Es decir, un espacio en donde instaurar tu paraíso terrenal, en el que decretes tu reino y hágase tu santa voluntad, ama y señora del destino de tus ilusiones, quimeras y demonios…
No obstante, que es realidad mi crítica, en esta lógica de mercado de consumo, se establecen diversos mecanismos que te obliguen a estar siempre devengando cuotas, pagos de no sé que cosa y demás que merman tu presupuesto y que angustian pues, por ejemplo, el que no hagas el pago de una tenencia de escrituras hará que caiga sobre ti la amenaza de ser expulsado y ¿si a alguien se le ocurre expropiar?…
Así es que me revelo en contra de todos esos usureros que viven de tí a cuenta de no sé qué, sólo les falta meter la mano en tu bolsillo; detesto a todos esos chapuceros que han inventado complicadas reglas con las que emulando a los vampiros, sangran tu economía con pagos aquí y allá…
Hubo una época en lo que privaba era la propiedad de la tierra por que ahí se había asentado tu comunidad, pero esa condición moral es inaceptable para el especulador globalizado que por la fuerza se quiere hacer de hectáreas y hectáreas que se observan a través de la malla ciclónica que delimitan su “propiedad”.
Y luego un día te mueres y todo eso que acumulaste es la herencia que enemistará a tu familia… pero eso ya es otra historia.
Uffffffffff entonces mi punto es lo complicado que resulta para el humilde tenedor el hacerse de sus bienes; seguramente lo único que tú quieres es tener un espacio a donde llegar día a día luego de una larga jornada de trabajo. Es decir, un espacio en donde instaurar tu paraíso terrenal, en el que decretes tu reino y hágase tu santa voluntad, ama y señora del destino de tus ilusiones, quimeras y demonios…
No obstante, que es realidad mi crítica, en esta lógica de mercado de consumo, se establecen diversos mecanismos que te obliguen a estar siempre devengando cuotas, pagos de no sé que cosa y demás que merman tu presupuesto y que angustian pues, por ejemplo, el que no hagas el pago de una tenencia de escrituras hará que caiga sobre ti la amenaza de ser expulsado y ¿si a alguien se le ocurre expropiar?…
Así es que me revelo en contra de todos esos usureros que viven de tí a cuenta de no sé qué, sólo les falta meter la mano en tu bolsillo; detesto a todos esos chapuceros que han inventado complicadas reglas con las que emulando a los vampiros, sangran tu economía con pagos aquí y allá…
Hubo una época en lo que privaba era la propiedad de la tierra por que ahí se había asentado tu comunidad, pero esa condición moral es inaceptable para el especulador globalizado que por la fuerza se quiere hacer de hectáreas y hectáreas que se observan a través de la malla ciclónica que delimitan su “propiedad”.
Y luego un día te mueres y todo eso que acumulaste es la herencia que enemistará a tu familia… pero eso ya es otra historia.
1 comentario:
Buenas noches! Con tu permiso meto los piecitos en esta vereda para comentarte sobre lo que has escrito. Es un tema complejo lo de tener y no tener, porque si no guardas para mañana serás un irresposable, pero si guardás ese mañana tarda mucho y te encontras siempre a punto de tener algo dejando miles de "ratos" sin disfrutar. Sencillamente son opciones, y he pasado por distintas sensaciones al respecto, en este momento que las propiedades están por las nubes (a la fuerza) la casa dejó de ser mi prioridad y procuro disfrutar concientemente de mis amigos, pareja y familia. y se me ocurrió pensar: ¿para que queria tanto esa casa? mi respuesta inmediata fué:para estar con mis amigos, pareja y familia, uh! que conveniente tal cual lo que hago ahora!! Conformismo? no se...solo aprendo a disfrutar de las cosas que la vida me da, y dejar de lamentar por lo que no me da. Un beso grande desde el sur.
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