
Ya vi Shrek 3. Me fascinó. Me reí mucho y me encantó su fina mezcla de rock y cultura pop, con los cuentos clásicos de nuestra infancia, elementos ya característicos de este filme y que en mi opinión, son los que lo han hecho tan irresistibles para los adultos contemporáneos.
De las muchos hilos argumentales que a lo largo de la cinta se entretejen, dos me gustaron particularmente y que en este blog quiero destacar: El primero es cuando las princesas Rapunzel, Blanca Nueves, la Bella Durmiente y Cenicienta interactúan con Fiona, dejando ver con sus acciones, mucho de lo que las mujeres aprendemos a los largo de nuestra vida. Por ejemplo, ante la feliz noticia de que Fiona está embarazada, le organizan un babyshower y hay que ver el intercambio de sarcasmos y descalificaciones de tan “bellas” señoritas. Todas son "lindas", "bien portadas" y "adorables", no obstante, no dejan de minimizar a la de a lado y la de enfrente. ¡Es una sinfonía! A su vez, después de que son capturadas y encerradas en una celda (no revelaré muchos detalles del por qué para no echarles a perder la historia a quienes no la han visto), Fiona les dice que “hay que hacer algo”; todas asienten, se alistan en sus posiciones y se quedan en una sola pieza. Fiona les pregunta qué hacen y responden que están “esperando ser rescatadas”…
Y ese es un punto clave de la educación de la mujeres: esperar a ser rescatas, a ser incluidas, a ser amadas, a ser apreciadas… esperar a... todo a partir de los otros y no por nosotras mismas. Cuando una es niña el juguete clásico que los padres nos regalan es un bebé. Así, poco a poco la niña se lo toma muy en serio, lo lleva a todos partes consigo, lo procura, lo cuida, lo alimenta... ya que es su responsabilidad. Lo que de esto se infiere es que nosotras nacimos para dar, prodigarnos, pensar en los demás, entonces se exalta la figura de la madre que es capaz de sacrificarse por todos sin pedir nada a cambio y quien asume el papel de “ama de casa” que nadie respeta, aprecia ni es redituable. Pero aún: cuantas mujeres conocemos que luego de veinte o treinta años de matrimonio se divorcian y se ven completamente desprotegidas y sin una sola prestación (seguro médico, retiro, pensión…) que hubiera recibido en otra clase de trabajo.
Y ese es un punto clave de la educación de la mujeres: esperar a ser rescatas, a ser incluidas, a ser amadas, a ser apreciadas… esperar a... todo a partir de los otros y no por nosotras mismas. Cuando una es niña el juguete clásico que los padres nos regalan es un bebé. Así, poco a poco la niña se lo toma muy en serio, lo lleva a todos partes consigo, lo procura, lo cuida, lo alimenta... ya que es su responsabilidad. Lo que de esto se infiere es que nosotras nacimos para dar, prodigarnos, pensar en los demás, entonces se exalta la figura de la madre que es capaz de sacrificarse por todos sin pedir nada a cambio y quien asume el papel de “ama de casa” que nadie respeta, aprecia ni es redituable. Pero aún: cuantas mujeres conocemos que luego de veinte o treinta años de matrimonio se divorcian y se ven completamente desprotegidas y sin una sola prestación (seguro médico, retiro, pensión…) que hubiera recibido en otra clase de trabajo.

Craso error pues ser madres es nuestro don, nuestro derecho y privilegio. No una carga ni mucho menos un sacrificio. Por eso pienso que es una pena que como princesas, en verdad esperemos a ser rescatada y no que nos demos cuenta que el mundo también es nuestro.
Y a diferencia de las mujeres, cuando los hombres son niños lo que los padres les dan como juguete es una espada y de esa forma les están diciendo que hay un mundo que espera por ser conquistado. Jugando, blandiendo su florete derribando molinos, venciendo dragones, conquistan reinos que ennoblezcan su persona. Y así lo hará en el mundo real, ese niño que luego se convierte en hombre, hasta el final de sus días…
Las mujeres deberíamos de aprender un poco más de ellos y salir a conquistar al mundo. El primero es nuestro mundo interior en el que habría que cambiar los paradigmas con los que hemos crecido. Así como ellos han decidido dejar salir su parte femenina, ahora a nosotras no nos caería mal un poco de testosterona para no esperar a que nos recaten sino a hacer equipo con él.
Por otra parte, les decía que el segundo hilo argumental que me gustó es la que refiere a los villanos de la historia. Es cierto, en todo cuento infantil es importante que los niños entiendan que los valores más altos son los que siempre deben imperar y que al final el bien siempre triunfará, por lo cual las cualidades negativas del antagonista se maximixan para que en el momento en el que recibe su castigo, quien escucha el cuento diga “yo jamás seré malo”. Eso está muy bien, pero yo me uno ¿qué es lo que llevó a todos estos sujetos a ser tan malos? Y nadie jamás en público -sólo hasta que lo hizo el Príncipe Encantador- preguntó de las motivaciones de los villanos.
Las mujeres deberíamos de aprender un poco más de ellos y salir a conquistar al mundo. El primero es nuestro mundo interior en el que habría que cambiar los paradigmas con los que hemos crecido. Así como ellos han decidido dejar salir su parte femenina, ahora a nosotras no nos caería mal un poco de testosterona para no esperar a que nos recaten sino a hacer equipo con él.
Por otra parte, les decía que el segundo hilo argumental que me gustó es la que refiere a los villanos de la historia. Es cierto, en todo cuento infantil es importante que los niños entiendan que los valores más altos son los que siempre deben imperar y que al final el bien siempre triunfará, por lo cual las cualidades negativas del antagonista se maximixan para que en el momento en el que recibe su castigo, quien escucha el cuento diga “yo jamás seré malo”. Eso está muy bien, pero yo me uno ¿qué es lo que llevó a todos estos sujetos a ser tan malos? Y nadie jamás en público -sólo hasta que lo hizo el Príncipe Encantador- preguntó de las motivaciones de los villanos.
Por supuesto es políticamente incorrecto considerar al malo y no puedes confiar en un sujeto como Encantador quien -otra maravilla de la cinta- es en verdad todo un epitome de la clase de hombre del que una mujer no debes enamorarte (y sin embargo ¡ash! lo hacemos), pero al margen de eso, pienso que “los buenos” deberían de tratar de entender a “los malos” lo cual revelaría no sólo su nobleza si no que sería tratar un problema de fondo. Además, todo el mundo puede decir y esperar sobre ti lo que quieran, pero sólo tu tienes la decisión de hacer tu elección y como ya descubrieron, estoy parafraseando a Arturo, quien desde ese momento mostró su preclara descendencia y linaje.Y así como estas dos elementos que destaco, hay muchos en un filme que no todos califican como una entrega excelente de la zaga, pero una película tan popular no está exenta de ser criticada. Justamente la propia concepción de Shrek invita a la reflexión, desde el protagonista del filme: un ogro, un antihéroe.
Pero lo que es cierto y en lo que todos coincidimos, es que Shrek es sin duda es una joyita de la cultura pop del siglo XXI.
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