
Un extraño se aventura en un rincón desconocido de la selva. Es un jaguar hembra. El sol parece bailar sobre su piel, como la luz que los indígenas del río llaman calhoa: la luz que las hojas de los arboles reflejan después de la lluvia.
Zucco, un jaguar macho, quien está en su territorio, se aproxima a la intrusa, pero Calhoa muestra escaso interés en su anfitrión y prefiere tomar un baño.
Zucco no sabe cómo interpretar lo que está sucediendo. Se acerca cautelosamente; tiene sólo 6 ó 7 años, mientras que Calhoa, mayor que él, adopta la postura indiferente y altiva de los animales dominantes. Entonces Zucco, se lanza al agua para observarla más de cerca.
Calhoa perfora un pez con sus colmillos, pero se le escapa inmediatamente en el agua fangosa. Intenta palparlo con la pata... y finalmente lo encuentra.
Sin explicaciones previas, Zucco está siendo despojado de sus derechos de pesca, pero aún no se atreve a mostrar su enojo. Temeroso de enfrentarse a un congénere más fuerte que él, pretende tratar a la intrusa como huésped, esperando que ésta responda con agradecimiento. El sentido de la jerarquía de Zucco le dice que conserve la distancia. Y descubre que Calhoa no es del tipo que comparte.
El pescado es una de las principales dietas del jaguar y generalmente, comen la cabeza primero. Además, aprecian especialmente los coatíes, los pecaríes, las zarigüeyas y otros pequeños mamíferos que disfrutan en días de suerte.
Zucco se resigna y recobra el ánimo pacientemente mientras Calhoa, saciada, bosteza con satisfacción y aburrimiento; la hembra se aleja lentamente del agua: desde ahora, el territorio es también suyo; distrayéndose de su letargo se detiene frente al tronco de un árbol para observar lo infinitamente pequeño, en este caso, una mosca.
Entonces Zucco, decide intentar un contacto más íntimo; si Calhoa pretende permanecer en su territorio, al menos deben frotarse uno contra el otro, pero ella pone inmediatamente las cosas en orden y él entiende enseguida cuál de los dos debe someterse al otro.
Tan pronto como Zucco asume su posición, Calhoa acepta jugar el juego; ahora podrán enfrentar juntos la selva, tanto para retozar como por mantener el poder, matar y dar vida...
Zucco, un jaguar macho, quien está en su territorio, se aproxima a la intrusa, pero Calhoa muestra escaso interés en su anfitrión y prefiere tomar un baño.
Zucco no sabe cómo interpretar lo que está sucediendo. Se acerca cautelosamente; tiene sólo 6 ó 7 años, mientras que Calhoa, mayor que él, adopta la postura indiferente y altiva de los animales dominantes. Entonces Zucco, se lanza al agua para observarla más de cerca.
Calhoa perfora un pez con sus colmillos, pero se le escapa inmediatamente en el agua fangosa. Intenta palparlo con la pata... y finalmente lo encuentra.
Sin explicaciones previas, Zucco está siendo despojado de sus derechos de pesca, pero aún no se atreve a mostrar su enojo. Temeroso de enfrentarse a un congénere más fuerte que él, pretende tratar a la intrusa como huésped, esperando que ésta responda con agradecimiento. El sentido de la jerarquía de Zucco le dice que conserve la distancia. Y descubre que Calhoa no es del tipo que comparte.
El pescado es una de las principales dietas del jaguar y generalmente, comen la cabeza primero. Además, aprecian especialmente los coatíes, los pecaríes, las zarigüeyas y otros pequeños mamíferos que disfrutan en días de suerte.
Zucco se resigna y recobra el ánimo pacientemente mientras Calhoa, saciada, bosteza con satisfacción y aburrimiento; la hembra se aleja lentamente del agua: desde ahora, el territorio es también suyo; distrayéndose de su letargo se detiene frente al tronco de un árbol para observar lo infinitamente pequeño, en este caso, una mosca.
Entonces Zucco, decide intentar un contacto más íntimo; si Calhoa pretende permanecer en su territorio, al menos deben frotarse uno contra el otro, pero ella pone inmediatamente las cosas en orden y él entiende enseguida cuál de los dos debe someterse al otro.
Tan pronto como Zucco asume su posición, Calhoa acepta jugar el juego; ahora podrán enfrentar juntos la selva, tanto para retozar como por mantener el poder, matar y dar vida...
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